TERAPIA OCUPACIONAL

Cuadernos de repaso para entender al:

MARCO DE REFERENCIA DE LA DICAPACIDAD COGNITIVA

Aplicado a los adultos mayores


OCCUPATIONAL THERAPY

Monographs of the review to understand:
FRAME OF REFERENCE OF THE COGNITIVE DICAPACIDAD

Applied to older adults

 

 

 

Autor: Jorge Valverdi

Terapeuta Ocupacional. Jefe de Actuaciones internas de la Dirección General de Auditoría Médica del Ministerio de Salud de la Ciudad de Santa Fe – República Argentina.  Docente  en Gerontología del instituto de capacitación laboral Domo Auka. – Doctorando en Ciencias de la Salud Facultad de Ciencias Médicas de la Ciudad de Córdoba.

valverdijorge@yahoo.com.ar

 

Resumen

El Marco de referencia de la discapacidad cognitiva (M.R.D.C.) de Claudia Allen, ha sido utilizado en gran parte de los Estos Unidos de América, para luego extenderse por todos los países de habla inglesa, los niveles cognitivos que esta autora desarrolló, se originan de la psicología del desarrollo, pues, precisamente se basó en el estadío sensorio motor de Jean Piaget, debido a que los pacientes con trastornos mentales y las etapas que este autor menciona presentan similitudes.

Si  bien el Marco de referencia de la discapacidad cognitiva de Claudia Allen, es aplicable a personas con patologías cerebrales, a la fecha no se ha podido encontrar mayor información de su aplicación a personas adultas mayores en instituciones de Latinoamérica, según se entiende, este marco de referencia no ha sido traducido en su totalidad, o en algunos casos solo ciertas generalidades fueron publicadas en distintos libros en español, cuya finalidad fue dar a conocer algunas particularidades, pero no han profundizado demasiado como para que los terapeutas  lo utilicen como instrumento de evaluación.

En este sentido, se pretende que el terapeuta ocupacional a través del entendimiento de esta teoría, pueda propiciar la articulación con otros marcos de referencia, debido  que es fundamental que el profesional tenga varios conceptos teóricos, sin que la aplicación de cualquiera de ellos impida el uso del otro.

Con este cuaderno de repaso se pretende describir, brevemente este marco  de referencia, y exponer como puede aplicarse sin inconvenientes a la población de adultos mayores.

 

Palabras Claves: Terapia Ocupacional, Marco de referencia de la discapacidad cognitiva, adulto mayor.

 

Abstract

The Framework for cognitive disability (MRDC) of Claudia Allen, has been used in much of These States of America, and then extended to all English-speaking countries, cognitive levels that this author has developed, originate from the psychology of development, therefore, was based precisely on the sensory motor stage of Jean Piaget, given that patients with mental disorders and the stages that this author mentions similarities.

While the Framework for the cognitive disability of Claudia Allen, is applicable to people with brain disorders, the date has not been able to find more information on its application to older adults in institutions of Latin America, as understood, this framework reference has not been translated in its entirety, or in some cases only certain generalities were published in various books in Spanish, whose purpose was to publicize some peculiarities, but did not have too much for deepened therapists use it as an assessment tool.

In this regard, it is intended that the occupational therapist through the understanding of this theory, can foster links with other frames of reference, because it is vital that the professional has several theoretical concepts, without which the implementation of any of them precludes the use of the other.
With this book review, we intend to describe briefly this background, and explain how you can apply without inconvenience to the population of older adults.

 

Key words: Occupational Therapy, Frame of reference of cognitive disability in older adults.

 

EL MARCO DE REFERENCIA DE LA DISCAPACIDAD COGNITIVA

“SU APLICACION EN LOS ADULTOS MAYORES”

 

introduccion

El Marco de referencia de la discapacidad cognitiva (M.R.D.C.) de Claudia Allen, ha sido utilizado en gran parte de los Estos Unidos de América, para luego extenderse por todos los países de habla inglesa, los niveles cognitivos que esta autora desarrolló, se originan de la psicología del desarrollo, precisamente se basó en el estadío sensorio motor de Jean Piaget, debido a que los pacientes con trastornos mentales y las etapas que este autor menciona presentan similitudes.

Esta autora, para poder evaluar a los pacientes y continuar así con sus investigaciones, primeramente diseñó diferentes elementos de pruebas, algunos de ellos fueron mosaicos o azulejos que los pacientes pintaban como abordaje terapéutico, los cuales no eran demasiado prácticos, no podían ser reutilizados y eran poco portátiles, e impedían además detectar en que nivel cognitivo funcionaban estos pacientes. Posteriormente a estos diferentes tipos de elementos, surge el actual  Test de nivel cognitivo de Allen / Allen Cognitive Level Test  (A.C.L.).  

El Allen Cognitive Level Test, es una pieza de cuero perforada en todo su contorno, que permite evaluar al paciente en la realización de tres actividades y se utiliza mediante  cordones de cuero y una aguja o en su defecto un cordón de zapatos. Esta evaluación ha sido sometida a distintos estudios de fiabilidad y validez para su estandarización, entre estos estudios se destacan la comparación del uso del Allen Cognitive Level Test, en pacientes con discapacidad y sin ella. No obstante estos estudios realizados, algunos terapeutas observaron una cierta controversia en el valor terapéutico de estos niveles, debido a que la capacidad limitada para funcionar de los pacientes con trastornos mentales persistían, por ello, se reconoció que verdaderamente era necesario establecer un modelo teórico, para mejorar el rendimiento de la actividad de las personas con trastornos mentales crónicos.

Posteriormente a este replanteamiento, surge el inventario de las tareas rutinarias (RTI), este inventario es una varolación complementaria del Allen Cognitive Level Test, fue desarrollado para el análisis de las actividades de la vida diaria, estos informes son realizados por tres formularios complementarios:

a)     Informe de los cuidadores de los pacientes para valorar las actividades de la vida diaria, durante la ejecución de estas.

b)     Autoinforme del paciente.

c)      Observaciones que el terapeuta ocupacional detecta en el desempeño de las actividades.

Ante los distintos informes que los terapeutas hacían, y el mal uso de los términos tales como bajo-bajo o alto-alto, debido a las  sub-divisiones en el desglose de los niveles, esta autora reconoció que era necesario desarrollar modos para cada uno de los niveles cognitivos, por lo que subdividió entonces  cada nivel cognitivo en cinco modos de desempeño (ADM).

Si  bien el Marco de referencia de la discapacidad cognitiva de Claudia Allen, es aplicable a personas con patologías cerebrales, entendiéndose a estas según Grieve (1), como una restricción fisiológica o bioquímica en las capacidades de procesar información del cerebro, a la fecha no se ha podido encontrar mayor información de su aplicación a personas adultas mayores en instituciones de Latinoamérica, según se entiende, este marco de referencia no ha sido traducido en su totalidad, o en algunos casos solo ciertas generalidades que fueron publicados en distintos libros en español, cuya finalidad fue dar a conocer algunas generalidades, pero no han profundizado demasiado como para que los terapeutas  lo utilicen como instrumento de evaluación.

En este sentido, el terapeuta ocupacional a través del entendimiento de esta teoría, podrá propiciar la articulación con otros marcos de referencia, debido  que es fundamental que el profesional pueda tener varios conceptos teóricos, sin que la aplicación de cualquiera de ellos impida el uso del otro.

Lo que a continuación se describe, es un breve desarrollo de este marco  de referencia, cuya comprensión permita aplicarlo en la población de adultos mayores, de este modo el terapeuta también podrá entender como instrumentar las actividades más acordes a las patologías que estos presenten, previa valoración de los mismos.

El tema central de esta publicación, es poder exponer como este marco de referencia puede aplicarse sin inconvenientes a la población de adultos mayores.

 

Desarrollo

El ser humano por naturaleza es un ser productivo, es decir que toda su vida transcurre en función de lo que produce, desde la niñez hasta la adultez.

Desde la niñez, debido a que incorpora y produce conocimientos en forma constante, relacionándose con sus pares y generando así interacciones sociales. No obstante en el adulto, debe ser productivo teniendo en cuenta que debe responder por sus responsabilidades, es decir obtener un rédito que permita la subsistencia de su especie, entendiéndose a esto como la búsqueda de recursos que le implique resolver cuestiones económicas, familiares, sociales, educacionales, entre otros. 

En el pasaje a la tercera edad, precisamente a la adultez mayor, existe generalmente un cierto trance, debido a que debe dejar lo conocido y habitual, por algo que debe comenzar a conocer y a transitar nuevamente. En ocasiones, estos conflictos generan algunas expectativas ambivalentes, es decir ansiedad por saber que se hará de ahora en adelante, luego de dejar la vida activa y pasar a la vida pasiva, y desolación por dejar atrás relaciones de amistad, años de convivencia laboral, hábitos de horarios, rutinas de trayecto hasta el trabajo.

Realmente muy pocas personas tienen pensado que harán luego de que les llegue la jubilación, esta falta de previsión posibilita que luego de unos meses de inactividad generen ciertas dudas acerca de que se hará con todo el tiempo que le resta de sus vidas. Seguramente algunos tendrán pensado continuar algunas actividades que en el pasado dejaron de hacer, mientras que otros vivirán la vida a medida que se les presentan distintas ocasiones, el hecho de haber dejado ciertos hábitos como levantarse todos los días a la misma hora, conducir hasta el lugar de trabajo y dejar de hacerlo tan repentinamente, o dejar de frecuentar a las mismas personas que por décadas han sido parte de su familia, generarán un hecho traumático, el que seguramente será un factor desencadenante que afectará de sobremanera su forma de vivir, y hasta porque no, patologías que hasta el momento no fueron detectadas.

Obviamente, el avance de los años genera modificaciones irreversibles en la situación del individuo, esto repercute no solo a nivel orgánico sino que también a nivel social, estas modificaciones implicarán la disminución en alguna medida de sus capacidades psicofísicas y funcionales y, cambios en los roles asumidos durante la madurez a nivel económico, social y familiar.

Estos cambios de roles generan un cierto desplazamiento del lugar que ocupaba la persona, de manera tal que hasta la sociedad misma ha sido un constante productor de factores condicionantes, generando profundas modificaciones en el individuo. Uno de los factores es la familia, estas, anteriormente eran extensas y convivían por varias generaciones, actualmente de manera paulatina se fue reemplazando por la familia nuclear y ya no se observa la convivencia de varias generaciones, o al menos no es frecuente.

Los adultos mayores afrontan la perdida casi absoluta de los roles, que por años les fueron reconocidos con cierto prestigio dentro del grupo familiar, producto de la experiencia y de los años vividos, esta figura de patriarca y transmisora de conocimientos se ve desdibujada, agregándole a ello otras perdidas difíciles de sobrellevar, como el aislamiento, la soledad, el aburrimiento, intensificándose por la perdida de algún par, conyugue, pariente o amigo cercano. Otro factor desencadenante o condicionante es el económico, en donde el ingreso a la etapa jubilatoria implica un descenso de la capacidad monetaria y la culminación del rol productivo, debiendo ingresar un hijo al circuito económico, aportando ciertos ingresos para asegurar la supervivencia del grupo familiar.

Otro agente asociado es la vivienda, teniendo en cuenta que el adulto luego de algunos años, no es capaz de valerse por si mismo, debiendo consecuentemente ser la familia quien deba asistirlo, o en ocasiones instrumentar la manera de ayudarlo mediante terceros, como una particularidad, estos deben cumplir con la obligaciones familiares y laborales no pudiendo contar con el tiempo suficiente para poder asistirlo, no quedando otra alternativa que institucionalizarlo, siendo en esta instancia donde el terapeuta debe intervenir para prevenir serias complicaciones producto del desarraigo o del trauma que genera el cambio de hábitat o de hábitos, entre otras complicaciones secundarias.

 

Conceptos relacionados con el envejecimiento cognitivo del adulto mayor

Las funciones cognitivas como la atención, memoria, orientación, e incluso la fijación, constituyen ciertos procesos por los que el individuo, recibe, almacena, procesa y utiliza la información de la realidad y de si mismo. A medida que envejecemos se van produciendo cambios relacionados con las funciones antes mencionadas, estos consecuentemente afectarán a los procesos, funciones y capacidades psicológicas a lo largo de nuestras vidas.

Gracias a los grandes avances científicos y tecnológicos que permitieron entender el proceso del deterioro cognitivo, como también la utilización de algunas técnicas de estimulación cognitiva y diferentes pautas de intervención, el deterioro de estas funciones ha dejado de ser un proceso irreversible para la población, debido a que logran en ciertos casos, frenar y hasta modificar el curso de la conducta de ciertas patologías relacionadas con esta problemática.

El concepto acerca del decline de algunas funciones relacionadas con el rendimiento intelectual, no siempre es aplicable a la población mayor de 60 años, debido a que no es frecuente que en el individuo se presenten alteraciones en la capacidad del intelecto, no obstante, si se puede generalizar la declinación fisiológica. En este sentido, existen factores que inciden sobre el rendimiento biológico y psicológico, que pueden ser personales, sociales, económicos y educativos. Estos  influirán dependiendo de cómo actúen en el individuo y como este haya interactuado inteligentemente con su entorno.

Existen numerosas concepciones acerca de lo que es la inteligencia en relación a la funciones cognitivas, por lo tanto detallaremos solo algunas cuestiones relacionadas con este planteamiento, que en este caso nos permita relacionarlas con las funciones del intelecto del adulto mayor.

 

 

 La inteligencia se puede dividir en dos tipos:

Inteligencia fluida:

Se relaciona directamente con los aspectos biológicos, incluyendo capacidades tales como la adaptación, agilidad mental, capacidad de combinación, razonamiento inductivo, entre otros, los que reflejan nuestra capacidad de razonamiento, independientemente de la experiencia. Es decir,  de aquellas tareas con muy poca carga cultural que disminuyen claramente con la edad.

También se corresponde con los procesos cognitivos básicos y está íntimamente relacionada con las estructuras del sistema nervioso. Se refiere al procesamiento de las relaciones percibidas, la capacidad para realizar correlaciones, el razonamiento rápido, la capacidad de abstracción, la formación de conceptos,  entre otros.

Inteligencia cristalizada:

Esta formada por actitudes tales como el vocabulario, información general, y el razonamiento constructivo, entre ellos también se encuentran los conocimientos generales, estos componentes no declinan con la edad sino que incluso hasta algunos se incrementan a lo largo de los años.

Con el paso de los años se produce un cambio de los procesos cognitivos, por lo tanto los cambios relacionados con la inteligencia fluida comienzan a declinar en la adultez, mientras que los que se corresponden con la inteligencia cristalizada, declinan a edades muy avanzadas o no lo hacen nunca.

 

Algunos conceptos sobre memoria

El tratamiento de las diferentes patologías psicológicas y psiquiátricas del adulto mayor, se aborda desde diversas disciplinas como, la psiquiatría, psicología y hasta la terapia ocupacional. Esta última se encarga de la re-inserción del paciente a su entorno social, laboral y cultural. En particular, las patologías  demenciales o restricciones cognitivas del los adultos mayores, son una disfunción tanto psíquica como biológica que requiere de un tratamiento interdisciplinario, en el que la intervención del terapeuta ocupacional es una pieza clave para el abordaje de  esta población.

La estimulación cognitiva en el adulto mayor es un pilar fundamental para el desarrollo de las funciones metales, precisamente la memoria es un componente esencial en el cual el adulto mayor debe tener conservada, el hecho de entrar en la etapa de la adultez o ancianidad, no implica necesariamente que estén presentes algunas dificultades en la memoria o que estos manifiesten deterioros cognitivos significativos. No obstante, muchos adultos llegan a ciertas edades y porque no hasta la quinta edad sin dificultad alguna, mientras que otros presentan  dificultades motrices notorias o disfunciones cognitivas y fisiológicas.

Si bien hay distintas concepciones sobre lo que comprende la memoria, algunos autores diferencian dos tipos de memoria: la memoria primaria y la memoria secundaria.

La memoria primaria, es aquella información que luego de ser percibida se mantiene presente en la conciencia, es un almacén transitorio de información, mientras que la memoria secundaria, es la información que ingresa de la conciencia y es el almacén de información permanente, con capacidad ilimitada. Fundamentalmente, el problema de los adultos mayores se encuentra en la recuperación de la información, ya que el proceso de codificación o registro de la información no es realizado adecuadamente.

Los problemas relacionados con la memoria inducen en las personas sentimiento de pérdida de control sobre el medio y el propio comportamiento, relacionándolos con frecuencia con la edad, secundariamente estos problemas  inciden en la ejecución de aquellas tareas que se relacionen con la edad, produciendo un círculo vicioso.  

Otros autores como Atkinson y Shiffrin citado por Miranda C. (2) formulan la memoria sensorial o memoria de registro, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo que a continuación se mencionan:

a) Memoria sensorial:

Esta relacionada con el procesamiento momentáneo de la información que reciben los órganos sensoriales tales como: visual, auditivo, táctil y propioceptivo. Estos órganos sensoriales mantienen la información por un breve lapso de tiempo:

Memoria sensorial visual

Ejemplo: permite retener y discriminar un objeto de otro.

Duración de la información aproximada de 250 a 500 Meg.

Memoria sensorial auditiva:

Ejemplo: permite retener y diferenciar el sonido de un teléfono entre la multitud. Duración de la información aproximada de 2 a 10 seg.

Memoria sensorial táctil:

Ejemplo: permite retener y discriminar la suavidad de una tela.

Duración de la información aproximada de 4 seg.

Memoria sensorial kinética:

Ejemplo: Permite retener y diferenciar el movimiento durante una caminata, duración de la información aproximada de 80 seg. (Kahn 1986).

b) Memoria a corto plazo:

Según Lezak (1983), esta memoria esta íntimamente relacionada con la memoria sensorial, esta memoria a corto plazo, mantiene la información desde el momento en que se produce el almacenamiento sensorial, la que se mantendrá por varios segundos, como es muy sensible a las interferencias, si ocurriera un hecho que interrumpiera la información que ingrese, inmediatamente esta se perdería.  

 

c) Memoria a largo plazo:

 

Como manifiestan los autores Baddeley, (1976) y Squire (1975) la memoria a largo plazo sostiene la información de unos minutos hasta varios años aun, el proceso de fijación de la información comienza desde que esta ingresa como memoria a corto plazo, persistiendo mientras la información este allí grabada.

 

La figura Nº 1describe el orden de los tres tipos de memorias según Atkinson y Shiffrin.

 

Si bien existen numerosas clasificaciones sobre la memoria, la elaborada por Tulving (Toronto) (3) propone un modelo de inteligencia caracterizado por:
Memoria episódica: está relacionada con los episodios ocurridos como los recuerdos acerca de hechos del pasado que reflejan detalles de la situación vivida y los eventos como cumpleaños, aniversarios o reuniones, es decir con la historia personal.

Memoria semántica: se relaciona con el conocimiento general acerca del significado de las palabras y las relaciones entre estos significados, constituyendo una especie de diccionario mental.

Memoria de trabajo: está asociada al funcionamiento de la lógica o inteligencia, con la información y el sostén de ella.

Memoria perceptual: se relaciona con la percepción y la identificación de los objetos como reconocer diversos tipos de flores.

Memoria procedural: se refiere a la adquisición paulatina de habilidades como aprender a manejar un auto, vestirse o usar la gramática.

 

 

generalidades de la disfunción cognitiva

Claudia Allen, ha desarrollado una teoría que se centra fundamentalmente en las inhabilidades cognitivas para desempeñar las actividades de la vida diaria, en el que una limitación en la capacidad para procesar la información, afecta notoriamente el rendimiento del individuo. No obstante, la limitación dependerá del nivel cognitivo en que se encuentre y el daño que la patología haya provocado.

Según esta autora, la discapacidad esta causada por una situación médica que restringe la manera de funcionar del cerebro. Esta restricción resulta visible cuando algo anormal ocurre y puede ser detectado, es decir cuando el individuo no puede procesar la información con el fin de adaptarse la situación y realizar una actividad, en consecuencia la ejecución de la actividad puede resultar peligrosa, por lo que se requerirá de la intervención del terapeuta para asistir en la protección y seguridad del individuo, dependiendo del tipo de tareas que se esté llevando acabo.

Si bien la autora de esta teoría procura describir las numeras dificultades por la que atraviesa la persona o las diferentes restricciones que se presentan, el propósito principal es identificar las capacidades remanentes, para luego proporcionar una estrategia de intervención que permita utilizarlas como base para la adaptación a su discapacidad.

Este es un modelo dinámico y sistemático que posibilita analizar de acuerdo a la patología que presenta el paciente, las limitaciones observables y medibles, para luego determinar en que nivel cognitivo funciona, básicamente permite determinar las capacidades remanentes, ayudando posteriormente a la persona a adaptarse a sus disfunciones.   

Como este modelo esta relacionado con el aprendizaje, cuando este está restringido o bloqueado por un proceso patológico, la capacidad del individuo para ejecutar actividades de manera segura y normal esta diminuido. Esta autora, ha desarrollado seis niveles cognitivos que están íntimamente relacionados con los diferentes estados de la conciencia, que parten desde el nivel 1 ó el mas bajo, hasta el nivel 6 de conducta o el mas seguro, es decir que estos niveles miden desde las conductas inconscientes hasta la consciente. Como una generalidad, los niveles cognitivos de Allen comprendidos entre 1 y 2, se relacionan con patologías tales como Accidente Cerebro Vascular graves, demencia severa, y daños cerebrales agudos como ciertos traumatismos craneales, mientras que los niveles cognitivos 3, 4 y 5 se relacionan con hemiplejías o moderadas, demencia leve y moderada, y desordenes mentales graves (4).

En consecuencia, estos niveles cognitivos miden la capacidad del individuo para aprender a adaptarse a una discapacidad, la que deberá realizarse durante la ejecución de distintas actividades, teniendo que procesar la información a través del sistema sensorial, (es necesario recordar que este sistema forma parte de la memoria sensorial descripta anteriormente). Claudia Allen manifiesta que este sistema es un medio de aprendizaje abierto, a través de la formación de asociaciones sensitivomotoras, mediante la utilización de los modelos sensitivomotores almacenados, la intervención de nuevos modelos sensitivomotores y la especulación sobre las posibles acciones motrices.

Precisamente los seis niveles describen estos modelos sensitivomotores, a su vez estos niveles como se mencionó anteriormente se subdividen en modos, en el que cada uno de ellos, es un patrón de conducta o pauta para la resolución de problemas, lo que le proporcionará al terapeuta el indicador acerca de la actividad que puede y no puede ejecutar el individuo. 

Antes de profundizar en el tema seria conveniente destacar que la cognición según Grieve (1) abarca todos lo procesos mentales que nos permiten reconocer, aprender, recordar y prestar atención a la información cambiante en el ambiente.

Aunque Jean Piaget se dedicó a profundizar el estudio de la inteligencia humana y el proceso de aprendizaje, elaborando para ello un concepto constructivista del conocimiento, también explicó el desarrollo cognitivo del individuo como una serie de estadios que ocurren en secuencias y jerarquías. En este caso solo mencionaremos los estadios sin profundizar en ellos, los estadíos son: a) sensorio motor, b) preoperacional, c) operacional y d) formal.

Efectivamente en este último estadio es donde se desarrolla la capacidad del razonamiento, tanto de ideas o experiencias, como de ideas que van más allá del control personal, pasando por experiencias concretas o razonamientos abstractos complejos. Este estadío comienza a los 11 años y continúa prolongándose hasta la madurez cognitiva del ser humano.

En este sentido, tanto las diferentes estructuras cognitivas y las diferentes operaciones del desarrollo mencionado anteriormente y la experiencia que el adulto va adquiriendo con el transcurso de los años, integran el conocimiento del individuo. Como menciona Katz (1990) (5), el “conocimiento es concebido como un termino general que cubre las atención, percepción, operaciones del pensamiento y el uso del conocimiento.   

Por lo tanto, estimular las funciones cognitivas en la vejez, constituirá un aspecto de absoluta importancia, debido que las limitaciones cognitivas disminuyen la capacidad del adulto mayor para procesar la información del ambiente y efectuar con un buen nivel de desempeño las distintas actividades.

En lo que refiere a la discapacidad cognitiva, los trastornos por demencia conforman una de las afecciones mas frecuentes y de mayor causa de internación permanente en la vejez, no obstante, el abordaje terapéutico abarca otras limitaciones que acompañan al envejecimiento tales como afecciones reumáticas, endocrinas, neurológicas, entre otros. 

En este contexto, la demencia se caracteriza por el deterioro de las funciones cognitivas como el juicio, razonamiento, pensamiento, percepción, memoria, orientación y el espacio temporal. Este deterioro es progresivo, cuyo origen es orgánico, produciendo consecuentemente una desintegración de las manifestaciones sociales y personales del adulto mayor.

 

La figura Nº. 2 detalla los elementos que se modifican con el deterioro cognitivo

                                              

 

 

Distintos autores destacan que la plasticidad neuronal permite que distintas zonas lesionadas del cerebro, puedan ser compensadas por otras zonas sanas. No obstante Cotman (1982), menciona que la estimulación adecuada y continua del cerebro permite el favorecimiento de cambios en su estructura y funcionamiento.

 

El origen del Marco de referencia de la discapacidad cognitiva de claudia allen

 

El Marco de referencia de la discapacidad cognitiva de claudia allen (M.R.D.C.) deriva de la neurociencia, del procesamiento de la información, de la psicología cognitiva, de la psicología biológica y de los conceptos de actividad en la literatura de la psicología biológica. No obstante, las áreas anteriormente mencionadas, este marco de referencia se sostiene también en el empirismo, debido a las numerosas investigaciones que la autora ha tenido que realizar para llevar a cabo esta teoría.

Allen en 1985 (6) definió la discapacidad cognitiva como una “restricción fisiológica o biomecánica de la capacidad de procesamiento de la información en el cerebro, que produce limitaciones observables y medibles en las conductas de las tareas rutinarias”. En este sentido, el M.R.D.C. fue desarrollado en terapia ocupacional para conceptualizar estrategias de intervención en personas que, como resultados de una patología cerebral no son capaces de llevar a cabo sus actividades vitales normales.

Las estructuras teóricas del M.R.D.C. se fundamentan en los siguientes supuestos:

·        La cognición subyace a todos los comportamientos, es decir que sirve de base a toda conducta.

·        La patología cerebral altera el procesamiento cognitivo, de manera tal que puede ser observado en las actividades normales de la vida.

·        Una discapacidad cognitiva restringe la habilidad de la persona para ejecutar una acción motora. En consecuencia, estas deficiencias se manifiestan a través de dificultades en la realización de las actividades vitales normales.

·        Observando la ejecución de las tareas rutinarias elegidas por el paciente, se pueden obtener datos primarios de discapacidades cognitivas. De acuerdo a cómo el paciente ejecuta las tareas rutinarias, emergen datos relativos a la calidad del desempeño. A partir de estos, se puede hacer inferencia sobre las capacidades cognitivas (procesamiento de la información) y limitaciones del individuo.

·        La diferencia cualitativa de comportamientos en las tareas rutinarias que el Terapeuta ocupacional observa, se clasifican por jerarquía de niveles cognitivos.

Como se mencionó anteriormente, existen seis niveles cognitivos que definen especialmente, las restricciones observables en la capacidad de procesamiento de la información, de aquellas personas afectadas por una patología cerebral. Estos niveles proveen de una base conceptual, para valorar el impacto de dicha patología en las capacidades de procesamiento de información del cerebro, que son requeridas para las actividades normales de la vida. También identifican las cualidades de los estímulos del entorno, que sirven para provocar respuestas motoras (conductas en las tareas de rutina) en diferentes niveles cognitivos de funcionamiento.

En las patologías cerebrales, en las que se espera cierta recuperación como por ejemplo en aquellos pacientes que han sufrido traumatismos cráneo -encefálicos, la reorganización de las capacidades cognitivas sigue una secuencia jerárquica predecible. La readquisición y estabilización de los procesos ontogénicamente primarios, son necesarios para la emergencia y estabilización de los procesos de información más complejos. Contrariamente a esto, en las patologías marcadas por el deterioro, en las que no se espera recuperación, como en el caso de las personas adultas mayores que presentan cuadros demenciales, la desorganización y la falta de capacidad cognitiva generales sufren una secuencia irreversiblemente predecible.

En condiciones médicas estables o con discapacidades a largo plazo que producen limitaciones cognitivas residuales, (como accidente cerebro vascular, lesiones traumáticas, discapacidades del desarrollo, demencia, esquizofrenia, entre otros) las estrategias de intervención más variables, son las compensaciones ambientales, estas compensaciones buscan igualar la deficiencia producida por la patología cerebral, modificando el ambiente de las tareas, para compensar las capacidades deficientes de procesamiento de información.

El enfoque de los terapeutas ocupacionales, sobre las actividades normales de la vida de las personas con discapacidad, en este caso personas adultas mayores con cierta restricciones, se realiza desde una única perspectiva: modificando las actividades que los pacientes eligen para incluir en su vida diaria, a través de la aplicación del análisis de la actividad, para obtener éxito a pesar de sus discapacidades. Este marco de referencia, Propone un método riguroso de análisis cognitivo de las actividades para equiparar en forma exacta y precisa las capacidades y preferencias del paciente.

Las actividades elegidas son analizadas para determinar los comportamientos específicos, en el procesamiento típico, que el paciente puede o no realizar. Estas, a su vez se modifican para maximizar el uso de las capacidades cognitivas intactas y para compensar las que son deficientes.

 

Descripción del marco de referencia

El Marco de Referencia de Discapacidad Cognitiva en terapia ocupacional fue desarrollado por Claudia Allen (Allen, 1982, 1985,1987, 1988,1992 y Allen et al., 1989) (6,7,8,9,10,11) a lo largo de dos décadas de observaciones intensivas e investigaciones empíricas en el campo de la psiquiatría, ha experimentado un continuo desarrollo y numerosas modificaciones desde su comienzo. El M.R.D.C. fue desarrollado para conceptuar estrategias de intervención en personas que, como resultado de una patología cerebral, no son capaces de llevar a cabo sus actividades vitales normales, es decir que posean una discapacidad cognitiva. Fue concebido para proporcionar una sólida fundamentación teórica, con el objetivo de capacitar a los terapeutas ocupacionales para una mayor comprensión de las relaciones entre la patología cerebral y las habilidades funcionales, por medio de una investigación tanto rigurosa como empírica. “Algunas enfermedades que pueden producir una discapacidad cognitiva, son: accidentes cerebro vasculares, lesiones cerebrales traumáticas, demencia, parálisis cerebral, discapacidades del desarrollo, abuso de alcohol/drogas, trastornos esquizofrénicos, trastornos afectivos primarios y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (S.I.D.A)” (Grieve, 1995) (1).

En el M.R.D.C. se proponen seis niveles cognitivos que definen las demandas de procesamiento de información de las actividades normales de la vida: (1) reflejo, (2) Movimiento, (3) Acciones repetitivas, (4) producto final, (5) variaciones y (6) Pensamiento abstracto, así como también las diferencias.

 

Dimensiones del procesamiento de información

El M.R.D.C., intenta identificar las capacidades de procesamiento de la información que se necesitan evaluar, para determinar si una persona puede desempeñar con éxito una actividad deseada y que necesita compensarse por las limitaciones cognitivas. Para este fin, como bien se mencionó anteriormente, Allen propone seis niveles cognitivos que definen las demandas del procesamiento de información de las actividades normales de la vida, como así también considera tres dimensiones del procesamiento de la información (capacidad cognitiva), como estadío de un modelo de procesamiento de dicha información, que se necesitan evaluar en cada uno de los seis niveles cognitivos jerárquicos.

Las tres dimensiones del Marco de Refencia del M.R.D.C. (Hopkins y Smith, 1998) (12) son las que a continuación se describen:

1-     Señales sensoriales

Todo procesamiento de la información comienza con un estimulo sensorial  que proviene del ambiente. Allen identifica dos procedencias de señales sensoriales que captan y sostienen la atención. Estos pueden ser producidos en el mundo interno de la persona (indicadores sublímales y propioceptivos) o aquella que resultan del ambiente (indicadores táctiles, auditivos, visuales, simbólicos complejos).

2-     Señales sensorio-motoras

Son los procesos interpretativos que siguen a los indicadores sensoriales, se refieren a los objetivos implícitos al ejecutar una acción. Estos pueden no concordar con los objetivos explícitos de una actividad dada. Las personas ejecutan una actividad con diversos objetivos en mente que van desde el simple placer por el movimiento, pasando por un interés en los efectos de sus acciones, hasta el interés por lograr un producto final de alta calidad. En los niveles cognitivos mas primitivos, una persona puede ser capaz de comprender solo los movimientos involucrados en una actividad y no así los objetivos que deberían ser esperados de alguien con capacidades cognitivas mas altas. Es importante reconocer que la incapacidad de comprender los objetivos y expectativas tradicionales refleja una limitación que deben ser compensadas desde dentro de la estructura de la actividad.

3-     Acciones motoras

Las acciones motoras son el estadio final del modelo de procesamiento de información, son provocados por indicadores sensoriales, generados por asociaciones sensorio-motoras y observadas en la ejecución de la actividad.

Existen dos tipos de asociaciones motoras:

1.            Espontánea (auto iniciada)

2.            Imitativas (copiada o espiada de otra persona).

De esta manera, este M.R.D.C. provee un medio para analizar la dificultad relativa de una actividad elegida, en términos de demandas del procesamiento de información, los Terapeutas ocupacionales modifican la estructura de una actividad en relación a:

a-     Los indicadores sensoriales que el pacientes es capaz de atender mientras realiza una actividad.

b-     La calidad de las acciones sensorio-motoras que el paciente es capaz de comprender, o los objetivos que lo motivaron a comprometerse en la actividad.

c-      Grado de asistencia requerida para permitir al paciente, llevar a cabo más efectivamente una acción motora deseada.

 

 

 

 

 

 


La figura Nº. 3 describe el ciclo del procesamiento de la información de las tres dimensiones: 

Componentes del Marco de Referencia De discapacidad Cognitiva.

Todo marco teórico debe poseer una estructura basada en los cuatro componentes jerárquicos, lo que permitirá que el terapeuta pueda valerse de ellos para posibilitar la planificación del abordaje, que en este caso la población será de adultos mayores.

En este contexto el marco teórico desarrollado por Claudia Allen (1985) (6) sigue la estructura del marco de referencia que plantea Anne Mosey (1981) (13). Esta última propone cuatro componentes jerárquicos para la organización de un marco de referencia:

1 - Los fundamentos teóricos,

2 - La continuidad de función – disfunción,

3 - Los comportamientos de indicadores de función –disfunción

4 - Los postulados referentes a la intervención y cambio.

Organigrama

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como muestra la figura Nº.4, se observa el orden que los componentes deben seguir, en función de un marco teórico.

Por consiguiente, a continuación se detallan dichos componentes planteados desde el M.R.D.C. y se describe la metodología que este marco de referencia propone para evaluar cada uno de ellos.

(1) Fundamentos teóricos

Los fundamentos teóricos del marco de referencia sirven como base, de la cual derivan todos los componentes. Se deben a conceptos, definiciones y postulados de una o más teorías, que se han reformulado con el fin de proporcionar una guía para la evaluación e intervención. Los componentes teóricos que se relacionan, deben combinarse y relacionarse explícitamente, para construir una estructura lógica e internamente consistente.

Los fundamentos teóricos permiten vincular la teoría con la práctica y a partir de estos se van a desprender los componentes restantes, lo que nos va a permitir especificar los problemas de salud encontrados en dicha práctica.

(2) Continuidad de la función – disfunción

La continuidad de la función disfunción, utiliza los conceptos de los fundamentos teóricos para identificar la naturaleza de los comportamientos disfuncionales. En este punto se especifica lo que el Terapeuta Ocupacional analizará durante la evaluación y los objetivos o resultados esperados del tratamiento.

En este sentido, el estado de función existe cuando la capacidad de procesamiento de información de la persona, iguala a las demandas de las tareas rutinarias del ambiente.

El estado de disfunción se presenta cuando la capacidad de procesamiento de información de la persona, está tan restringida que es incapaz de ejecutar tareas de rutina.

Los niveles cognitivos describen la seriedad de la discapacidad, desde lo profundo en el nivel uno, al ajuste y adquisición normal en el nivel seis. Estos niveles están jerárquicamente organizados dentro de un todo, que diferencia la disfunción en términos de las características del procesamiento de la información mientras que la persona realiza una actividad deseada.

(3) Comportamientos indicadores de función – disfunción

Los componentes indicadores de función o disfunción, definen los comportamientos que demuestran función o disfunción dentro de cada continuidad, los mismos sirven como base para los instrumentos de evaluación y el análisis de actividades relacionadas con la evaluación. Las actividades evaluativas son seleccionadas en relación con la evaluación y el potencial para producir los comportamientos a ser observados, los que diferencian entre función y disfunción.

Las conductas que indican función y disfunción se ubican en cada uno de los niveles del continuo mencionado. Por consiguiente, las propiedades que se encuentran en cada nivel deben ser capitalizadas y compensadas.

Para evaluar los comportamientos indicadores de función – disfunción a través del M.R.D.C., se utilizan diversas herramientas tales como:

·        Evaluación del nivel cognitivo de Allen (Cognitive Level Test), este es un método estandarizado que determina el nivel cognitivo en el que se encuentra el paciente, a través de la ejecución de una actividad específica: El trenzado de cuero, se utiliza en los niveles 3, 4 ,5 y 6.

·        Inventario de las tareas rutinarias (Routine Task Inventory.) se realiza a través de un autoinforme del paciente, informe por parte de sus cuidadores o mediante la observación de su desempeño realizado por los terapeutas ocupacionales. Dicho inventario consiste en 34 actividades de rutina agrupadas en 4 subclases físicas, comunitaria, comunicacional y de trabajo, Cada tarea es descripta de acuerdo a cada una de los seis niveles cognitivos de funcionamiento de la persona.

(4) Postulados referentes a la intervención y cambio

Los postulados referentes a la intervención y cambio establecen la naturaleza, calidad, cantidad y secuencia de interacción con el ambiente humano y no humano, los que potencialmente pueden afectar el cambio en los comportamientos disfuncionales definidos previamente.

Se identifican dos fuentes primarias de cambio en el nivel cognitivo de desempeño funcional, estas pueden darse en la capacidad del paciente y dentro del ambiente.

El cambio en la capacidad se da por factores externos como la intervención medica, medicación psicotrópica, procesos naturales de la evolución de la enfermedad y también cuando la intervención de terapia ocupacional apunta a enseñar al paciente a desempeñar tareas de rutina (niveles 4 y 5), el cambio en el ambiente se da a través de la intervención de terapia ocupacional (modificaciones en el ambiente, directivas, encuadre). A pesar que la capacidad cognitiva de la persona se mantenga inmodificada, se puede incrementar la habilidad para experimentar éxito en la ejecución de las tareas rutinarias.

El M.R.D.C. se centra en permitir que el terapeuta ocupacional evalúe la discapacidad, e identificar como pueden mejorar los procesos de una actividad para reforzar las capacidades cognitivas y compensar las limitaciones del paciente y, enseña a los cuidadores a hacer las modificaciones necesarias en el ambiente. De este modo, el foco de tratamiento es permitir al paciente hacer máximo uso de su valor funcional residual a través de prevenir, o minimizar la interferencia de las limitaciones funcionales residuales. El intento primario, es facilitar el mejor desempeño del paciente cambiando la actividad, antes que intentar un cambio en la persona.

 

Características y actividades del M.R.D.C. para la intevencion  en la población de los adultos mayores

Para conceptualizar las bases de la intervención, los terapeutas ocupacionales deben identificar las capacidades remanentes y las limitaciones cognitivas del paciente, secundariamente a esto, la premisa fundamental será detectar que factores del entorno pueden ser modificados, para permitir la participación exitosa en la ejecución de las actividades que apoyen los roles sociales deseados.

En efecto, la intervención exitosa en esta población, dependerá de la capacidad de interpretación que tenga el terapeuta acerca de este marco de referencia, por lo que los seis niveles cognitivos descriptos en esta sección le permitirán al terapeuta ocupacional tener una idea generalizada sobre el grado de desempeño de estos pacientes de acuerdo al nivel en el que se encuentren.

La intervención se inicia en la fase aguda, teniendo en cuenta que el terapeuta debe comenzar por el nivel mas bajo de inhabilidad del paciente, esperando en la fase post aguda que presente mejorías, lo que permitirá poder incluirlo en el nivel cognitivo correspondiente, debido a que en esta fase hay mayores posibilidades de intervención.

Durante la fase de rehabilitación, puede ocurrir que el cambio esperado en el nivel cognitivo sea limitado, algunos pacientes suelen no responder prontamente luego de una lesión, por lo tanto el objetivo que tendrá el terapeuta ocupacional, será realizar un abordaje terapéutico, que permita ayudar al paciente a ajustar sus disfunciones remanentes.

Para aquellos casos en el que los pacientes se encuentren estabilizados, situación que ocurre en gran parte de la población que se encuentran en los niveles cognitivos 3 y 4, el profesional deberá plantearse cuidados a largo plazo, cuya meta deberá ser que el paciente logre mantener la discapacidad cognitiva, para que posteriormente en caso de que sea posible, pueda incrementar la capacidad de comprensión, lo que permitirá realizar las actividades correspondientes.

Como ya se ha mencionado anteriormente, para elaborar e instrumentar el plan de tratamiento, se deberá realizar una primera evaluación de los niveles cognitivos, luego de determinar el grado de discapacidad cognitiva del paciente, recién podrá establecerse este plan.

El terapeuta utilizará la evaluación y la valoración, en el que los hallazgos implican una fuente de información inapreciable, debido a que serán la única base de datos con el cual el terapeuta cuenta.

En resumen, la evaluación es la suma de los procedimientos de valoración y define un cuadro complejo del funcionamiento del paciente, mientras que la valoración se refiere a los datos recogidos en los procedimientos específicos.

Esto permitirá que el terapeuta observe y registre los datos con precisión y haga uso de una amplia gama de fuentes apropiadas de información pertinentes al proceso terapéutico.

A continuación se detalla la situación funcional de los pacientes y como estos se desempeñan, en cada uno de los niveles cognitivos descritos por Allen, con su respectiva actividad:

Nivel 1._____ Reflejo _______

La atención está dirigida a estímulos internos subliminales tales como hambre, gusto y olfato y no responde, generalmente, a estímulos externos.

No hay objetivo o razón, para que ejecuten acciones motrices, estas acciones (mínimas) están limitadas para seguir directrices (próximas al reflejo) de palabras tales como, “gira”, “come” “bebe”, es decir sigue indicaciones de una sola palabra, debido a la escasez o ausencia de intenciones y acciones motoras posibles, el paciente pose poca capacidad cognitiva para  capitalizar e intentar modificar las actividades  Es poco realista para intentar modificar actividades.

Actividad: Los familiares y el terapeuta podrán conseguir una respuesta orientada mediante estímulos olfativos como el uso de perfumes o manipulación de flores; y gustativos conocidos y significativos como alimentos y bebidas de sabores variados.

Nivel 2. ______Movimiento______

Se atenderá a la estimulación propioceptiva de los músculos y articulaciones, que se obtiene para los movimientos corporales familiares propios de cada uno.

El objetivo de ejecutar una acción motriz, generalmente sencilla y de carácter repetitivo, es el placer de sus efectos sobre el cuerpo. Las acciones motrices están limitadas a la capacidad de imitar, aunque inexactamente, una directriz de un solo paso solamente si ello lleva consigo el uso de un patrón motor grueso (próximo a o reflejo) muy familiar.

Actividad: El Terapeuta y los familiares observarán que oportunidades pueden proporcionar al paciente para que imite movimientos simples, y modifique actividades sencillas y de un único paso, como cortar verdura, doblar la ropa o limpiar muebles, las que pueden ser imitadas si fueron habituales en su vida anterior.

Los pacientes de este nivel presentan muchas veces, conductas espontáneas que resultan improductivas o bizarras. Si proporcionamos a los individuos oportunidades para imitar acciones apropiadas al contexto, éstas potenciarán la ejecución funcional y permitirán al individuo mantener su dignidad y obtener un papel dentro del entorno.

Los individuos a este nivel, pueden cooperar moviendo las distintas partes del cuerpo para ayudar en actividades tales como el vestido, el aseo o la alimentación, aunque necesiten máxima asistencia y su­pervisión directa. Con supervisión, pueden ser capaces de corner con los dedos comidas más o menos informales, lo cual debemos estimular; pueden ser capaces también de utilizar la cuchara y platos o tazones adaptados para facilitar su uso.

El entorno deberá estructurarse de manera que proporcione un espacio seguro para la deambulación, con cerrojos de seguridad o de difícil manejo, con el objeto de evitar su ingreso a lugares peligrosos como: subsuelos, cocinas, talleres, laboratorios, entre otros.

Para evitar deposiciones o evaluaciones en lugares inadecuados se lo llevará al baño cada 2 horas y retiraremos los elementos (como cestas, papeleras, etc.) que puedan confundirse con un inodoro. Siempre que sea posible se han de mantener abiertas las puertas de las distintas dependencias tales como, las del baño o las del jardín, si es que la institución lo tuviera y mantener los objetos de uso frecuente colocados sobre los muebles o en lugares que estén bien a la vista, para evitar que el paciente deambule en busca de ellos.

Nivel 3. _____Acciones repetitivas_______

La atención se dirige a las sensaciones táctiles y a los objetos familiares que pueden ser manipulados. El objetivo de realizar una acción motriz está limitado al descubrimiento de los efectos que las acciones de cada uno tienen sobre el entorno. Estas acciones se repetirán para verificar que los resultados obtenidos sean similares. Las acciones motrices están limitadas por la capacidad de seguir una directriz sencilla de un solo paso sobre una tarea muy familiar, que pueda ser demostrada para que el individuo la siga, es poco realista esperar o pensar que el individuo puede aprender nuevas conductas.

Actividad: proporcionar al paciente oportunidades para participar en actividades adaptadas que refuercen la reacción entre sus acciones sobre el entorno y los efectos táctiles predecibles. Así, pueden resultar útiles, mostrando un paso en cada momento, las actividades deportivas, de mantenimiento de la casa, de cocina y los AVD. La ejecución funcional podrá maximizarse enseñando a los cuidadores cómo presentar las actividades al individuo de forma que se promuevan acciones productivas.

Las acciones motrices espontáneas que presentan los individuos a este nivel incluyen conductas improductivas, tales como tocar los comandos de la radio o la televisión, utilizar llaves en las puertas de manera indiscriminada, etc. Por ello, hay que eliminar, o poner a buen recaudo, aparatos que pudieran resultar peligrosos (hornos, cocinas, electrodomésticos, etc.). Es importante, también, proporcionar a estas personas oportunidades para realizar actividades aparentemente más productivas utilizando patrones de movimiento táctiles que les resulten familiares, que posibiliten un sentido de competencia y dignidad y les den un papel dentro de su entorno social.

El paciente es capaz de cepillarse los dientes, lavarse la cara y las manos y utilizar utensilios de mesa independientemente, aunque necesite ser guiado (o recordarle a tarea) al hacer estas actividades. También es posible que pueda vestirse por sí mismo (si no presenta incapacidad física), pero para que no se produzcan errores hay que prepararle la ropa, en el orden adecuado y con antelación. La mayoría de las actividades de mantenimiento deben descomponerse en acciones sencillas y los utensilios se presentarán de uno en uno. Los pacientes que lo necesiten pueden beneficiarse utilizando equipo adaptado siempre que su uso requiera acciones motrices familiares.

Nivel 4. ____Producto final________

Se dirige a estímulos tanto táctiles como visuales y se mantiene mediante actividades de corta duración. El objetivo al ejecutar una acción motriz es percibir las relaciones de causa-efecto entre un estímulo tangible y una respuesta deseada. A este nivel, el paciente puede aprender procesos de dos o tres pasos que tengan resultados visibles y predecibles.

Las acciones motrices están limitadas a la capacidad de seguir un proceso motor muy conocido, que permita alcanzar objetivos también familiares.

A pesar del delirio cognitivo, el paciente se muestra menos confuso, ya que las actividades son ejecutadas con un resultado específico en mente.

Actividad: se le proporcionará al paciente oportunidades para que se interese por actividades concretas, sencillas y relativamente a salvo de errores, que apoyen papeles sociales deseados. La mejor forma para ello es incorporar en su rutina trabajos cotidianos como el mantenimiento de la casa, deportes familiares, baile, juegos de mesa sencillos, escribir cartas o caminar por lugares conocidos. Además, este tipo de actividades concretas y cotidianas protegerá su dignidad y preservara sus roles.

Los pacientes pueden completar las actividades de aseo que les sean familiares, aunque frecuentemente ignoren las áreas que quedan fuera de la vista. Pueden vestirse de forma independiente, con el mismo problema antes citado. Pueden comer solos pero, probablemente, necesiten ayuda con algunas comidas, a la hora de servirse una cantidad limitada de alimento, cuando haya que abrir un recipiente inusual o para prevenir quemaduras. Debemos proteger a los pacientes de situaciones peligrosas, como superficies calientes, productos químicos y electricidad.

Nivel 5: ____Variaciones________

La atención se fija y se mantiene sobre las propiedades de interés de los objetos concretos. El objetivo de la acción motriz es explorar los efectos de la misma sobre los objetos físicos, e investigar estos efectos mediante los ensayos y la resolución de problemas por ensayo – error. Las acciones motrices serán exploratorias, con el fin de producir efectos de interés sobre objetos materiales, y se extenderán según la capacidad de seguir procesos concretos de cuatro o cinco pasos. El individuo es capaz de aprender haciendo.

Actividad: Quizá la mayoría de las actividades puedan llevarse a cabo satisfactoriamente a este nivel, dado que los individuos funcionan con relativa independencia. Las limitaciones cognitivas se hacen aparentes cuando la persona intenta realizar actividades que requieren atención sobre elementos abstractos y simbólicos (como los que llevan instrucciones escritas o habladas, diagramas o dibujos). Las actividades que requieran atención a estos elementos deben ser eliminadas.

Las Actividades de la Vida Diaria (AVD) pueden completarse sin asistencia, al igual que las actividades de mantenimiento del hogar, aunque estas últimas deben ser supervisadas o atendidas en cuestiones de seguridad o para prever situaciones negativas aventuradas. Es posible que el paciente encuentre dificultades en las tareas de cocina, donde exista la posibilidad de que se le queme la comida o no coordine los tiempos de diversos platos.

Nivel 6. ____Pensamiento abstracto________

La atención esta capturada por indicadores abstractos y simbólicos, el propósito es usar el objetivo abstracto para reflejar sobre el posible rango de acción, incluyendo reconsideración de antiguos planes y creación de nuevos.

La acción motora espontánea o exploratorias son aquellas que eran solo planeadas de antemano y en la cuales no existen restricciones para su desempeño. El aprendizaje usa el pensamiento simbólico y el razonamiento deductivo y puede ser generalizado a situaciones nuevas. Este nivel representa la ausencia de discapacidad cognitiva lo que indica que para compensar limitaciones cognitivas no se requiere adaptaciones en las actividades.

Teóricamente no hay incapacidad cognitiva, por lo que el individuo es totalmente funcional e independiente.

Resumen  sintético de los niveles

Para una visualización rápida, como se observa en la tabla siguiente, se describen a modo sintético un detalle de la situación del paciente con cada nivel correspondiente y la posible actividad que el terapeuta puede desarrollar

 

Nivel cognitivo

Situación

actividad

Nivel - 1

No responde generalmente a estímulos externos.

Proporcionar estímulos olfativos y gustativos conocidos y significativos.

Nivel – 2

Las acciones motrices están limitadas a la capacidad de imitar, pero inexactamente

Solicitarle que imite movimientos simples, y que modifique actividades sencillas y de un único paso.

Nivel – 3

Las acciones motrices están limitadas por la capacidad de seguir directivas sencillas de un solo paso.

Estimularlo a participar en actividades adaptadas,

mostrándole  un paso en cada momento.

Nivel – 4

Se mantiene mediante actividades de corta duración, persigue un proceso motor muy conocido.

Proporcionarle oportunidades para que se interese por actividades concretas, sencillas y relativamente a salvo de errores.

Nivel – 5

El individuo es capaz de aprender haciendo.

 

Las AVD pueden completarse sin asistencia, estas últimas deben ser supervisadas por cuestiones de seguridad o para prever situaciones negativas.

Nivel - 6

 

Teóricamente no hay incapacidad cognitiva

 

 

 

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA EVALUACIÓN DE LO NIVELES COGNITIVOS

Este test de los niveles cognitivos consiste en varias herramientas para evaluar la atención, solucionar problemas, y aprender de personas con alteraciones cerebrales que dan por resultado algunas restricciones cognitivas. La idea de desarrollar una escala para medir capacidades funcionales globales de personas con desórdenes psiquiátricos fue originada hace más de veinte años por Claudia Kay Allen, mA, OTRO, FAOTA y sus colegas en el instituto psiquiátrico del este de Pennsylvania en Philadelphia. La misma consiste en una prueba con un cordón de cuero, conocida en la actualidad como Prueba de los Niveles Cognitivos de Allen (ACL), esta fue desarrollada para proporcionar un puntaje rápido para comprender las capacidades cognitivas.

Los “niveles cognitivos”, miden una serie continua de lo observable y de las diferencias cualitativas en la capacidad de realizar actividades funcionales.

El ACL, es una prueba de screening o monitoreo para evaluar la capacidad de aprendizaje, que puede utilizarse en pacientes en este caso con adultos mayores o con discapacidad, en los que se estime un nivel cognitivo entre 3 y 5, y se  utiliza después de una entrevista inicial.

Esta evaluación consistirá en la realización de tres actividades en las que se usan distintos elementos de cuero. Se necesitan cordones de cuero y una pieza de cuero perforada en todo su contorno, o en su defecto mediante un cordón de zapatos.

Al paciente se le solicita que realice tres tipos distintos de puntadas en la pieza de cuero.

 Primero:

El terapeuta mostrará al paciente un ejemplo hecho, verificando así, si alguna vez el individuo ha cosido con ese tipo de puntada. A continuación, el terapeuta mostrará al paciente cómo se hace, al mismo tiempo va describiendo de manera verbal los pasos realizados, seguidamente se le solicitará que continúe él de igual modo.

Segundo

El terapeuta le informará que va a cometer un error y que él deberá detectarlo y corregirlo.

Tercero

El terapeuta le mostrará una puntada ya realizada y el paciente deberá reproducirla, sin que se le facilite ninguna guía verbal sobre la tarea, y será el propio paciente quien deba describirla a medida que la va realizando.

Una vez que el paciente ha realizado estas tres tareas, se establecerá mediante una escala de baremación del puntaje obtenido, para determinar en qué nivel cognitivo se encuentra. Como es lógico, la prueba no se aplicará a personas con déficit y problemas visuales. De ocurrir esto se podrá utilizar el ACLL (Allen cognitive Level Large), debido a que esta pieza de cuero es de mayor tamaño, por lo tanto resuelve algunos de los casos en el que las personas acusan alteraciones visuales.

Como este es uno de los modelos más específicos construidos dentro de la terapia ocupacional y se ajusta a un ámbito de aplicación muy concreto, precisamente la enfermedad mental crónica, dificultades en el aprendizaje y lesión cerebral. Por lo tanto, si el paciente no puede realizar el ACL, se deberán observar otras actividades del mismo tipo para establecer los objetivos de la intervención. Esto puede ocurrir en pacientes que se estimen en un nivel 2 o 3, que pueden manifestar una conducta provocadora y rechacen realizar la prueba.

También se puede utilizar el test de ma­nipulación de Minnesota (MRMT), o como alternativa la imitación y repetición de distintas actividades.

Mientras se realiza el abordaje, será necesario que al mismo tiempo se asesore e informe a los familiares y/o cuidadores, de las destrezas funcionales preservadas en el paciente y, las actividades de la vida diaria que éste no puede realizar de una forma segura.

En la página siguiente se agrega un formulario de evaluación del ACL, que detalla cada nivel con las características de las actividades correspondientes, con el fin de determinar el grado de discapacidad cognitiva.

Este formulario  plantilla indica en que nivel cognitivo se encuentra el paciente, y proporciona además una base sólida, para planificar las tareas acordes a cada nivel, las cuales serán luego indicadas en el plan de tratamiento.

 


Formulario para la escala del nivel cognitivo

Puntada Cordobesa simple

Nivel

CARACTERÍSTICAS DE LAS ACTIVIDADES

Si

No

5.8

Termina 3 puntadas sola sin una demostración, examinando las puntadas de la muestra usando el ensayo error

 

 

5.6

Termina 3 puntadas solas sin una demostración, pero requiere una señal verbal o señala la localización del error para hacer la puntada correctamente.

 

 

5.4

Se da una demostración. Corrige errores en dirección al cordón enredado, o ajusta en orden sin una segunda demostración alterando acciones dos o más veces.

 

 

5.2

Corrige errores en dirección al cordón enredado, o ajusta en orden con una segunda demostración. Los lazos se aprietan en orden; la tensión puede ser una poco floja pero sigue habiendo otros errores

 

 

5.0

Corrige errores en dirección al cordón enredado, o ajusta en orden pero no puede dar soluciones. Hay mejora o alteración que ocurre con una segunda demostración pero sigue habiendo los errores.

 

 

4.8

Corrige errores en dirección al cordón enredado, o ajusta en orden pero no puede dar soluciones.

 

 

4.6

El cordón no esta apretado en orden, las hebras son tirones justos, puede o no puede reconocer error. Se observa poca a ninguna mejora con una primera o segunda demostración

 

 

4.4

Va desde el frente hacia el dorso como si fuera un paso, (El cordón está bajo el lazo pero no lo envuelve alrededor de él.) al mover hacia atrás la dirección va de frente a través del agujero pero de nuevo al frente a través del lazo o viceversa. No es beneficioso hacer una primera y segunda demostración.

 

 

4.2

Repite la puntada, o hace la puntada seguida intentando hacer un segundo paso sin relación. No es beneficioso hacer una primera y segunda demostración.

 

 

 

Hilvanado

4.4

Puede desenrollar un bordado sin sacarlo. Se detiene después de 3 puntadas

 

 

 

4.2

Corrige torceduras haciendo de nuevo la puntada. No desenrolla el cordón mientras

está en el agujero Corrige errores en la parte posterior de la cruz.

 

 

 

4.0

Reconoce como error las torceduras de adelante o de atrás cuando se le pregunta, No intenta corregir errores Cuando se le pregunta corrige errores corrientes de la puntada en la parte posterior.

 

 

3.8

No reconoce la torcedura del cordón cuando esta relatando, o hay errores cruzados en la parte posterior. Reconoce el error normal de la puntada, Puede continuar sobre el error pero es despreocupado. El terapeuta preguntará: ¿yo hice esto?”

 

 

3.6

Hace por lo menos un bordado en el lugar correcto, sin saltar ningún agujero.

 

 

 

                                                                             

Puntada corriente o normal

 

3.4

Coloca la aguja a través de por lo menos un agujero, que puede estar localizado en forma incorrecta.

 

 

3.2

Empuja la aguja a través de por lo menos un agujero, que puede estar

Localizado en forma incorrecta.

 

 

3.0

Toma el cuero y lo retira lejos. El paciente no intenta agarrar el cordón de cuero cuando se lo están dando y mueve el cordón de cuero al azar.

 

 


DESCRIPCIÓN DEL INVENTARIO DE LAS TAREAS DE RUTINA (RTI)

La versión de RTI ha sido utilizado en Israel como el inventario de las rutinas diarias estándar desde 1989 la que fue preparada por Allen como versión ampliada del RTI original (Allen, 1985) (6). El RTI-2 (Allen, Earhart y Blue, 1992) (10) fue publicada más adelante donde parecía ser confuso y demasiado complicado para la mayoría de los médicos y por lo tanto quizás no fue muy utilizado.

El Inventario de las tareas de rutina (RTI) se puede pensar como un análisis de la actividad y un instrumento de evaluación funcional. Como un análisis de la actividad ya que su utilidad clínica es limitada por el conocimiento de los terapeutas sobre la teoría de la discapacidad cognitiva. Mientras que una evaluación funcional puede tener sentido para lo cuidadores, y en como la experiencia en el vivir y trabajar con una discapacidad cognitiva, pueden ser un prerrequisito previo para su uso confiable.

El inventario de la tareas rutinarias publicado por Allen en el año 1985 se ha ampliado para ser incluido con el equipo adaptado (en la escala física) y cuidado del niño (en la escala de la comunidad), en la escala de la comunicación y en la escala del trabajo con una consistencia interna establecida por Heimann, Allen y Yerxa (1989) (14) para el RTI original, y conducir a la necesidad de confianza para ampliar el análisis de tarea a otras actividades.

Tres fuentes de información se pueden utilizar para completar una valoración funcional:

El autoinforme del paciente, un informe del miembro de la familia o del cuidador, y observaciones del desempeño que detecta el terapeuta ocupacional. El informe del paciente con discapacidad cognitiva a veces no es confiable y tiene tendencia a la subestimación del grado de dificultad, en ocasiones se incluyen en los procesos legales como curatela (es el derecho de gobernar la persona y bienes de los incapaces mayores de edad), en donde las discrepancias entre el autoinforme y las observaciones del profesional pueden ser de utilidad, debido a que sus observaciones permiten definir el grado de independencia, para dar cuenta a varios miembros de la familia y otros cuidadores que pudieran  subestimar o sobreestimar la calidad del desempeño. No obstante la mayoría de las personas pone más credibilidad en las observaciones del desempeño.

Los Terapeutas realizan numerosas observaciones del desempeño, generalmente pueden ser comunicadas mediante notas en forma razonable de los progresos en una reunión de equipo. Preparando un comprensivo, justo, y objetivo informe de la capacidad de una persona para funcionar con una directiva compleja.

El formato presentado al principio de la hoja es una ventaja para aquella persona que debe anotar, porque ayuda a conseguir una descripción precisa de la información disponible.

Allen comprende a la discapacidad cognitiva como: La restricción en las acciones sensorimotoras que se originan en las estructuras físicas o químicas del cerebro y que producen limitaciones observables y valorables en el comportamiento de tareas rutinarias (6). Como otras valoraciones asociadas al Modelo de la Discapacidad Cognitiva, el RTI intenta determinar el grado por el cual esta restricción interfiere en el desempeño de las tareas diarias a través de la observación del comportamiento en las tareas.

El comportamiento rutinario en las tareas es entendido como el funcionamiento ocupacional en áreas del autocuidado, las actividades instrumentales en el hogar y en la comunidad, en la comunicación social como la comprensión y la expresión verbal y escrita, en la preparación para las relaciones sociales y el funcionamiento en el trabajo. El objetivo de la valoración del comportamiento de las tareas rutinarias es promover el funcionamiento seguro, de las ocupaciones valoradas de un individuo para maximizar la participación en situaciones de la vida.

Este manual proporciona las escalas de RTI, una hoja de anotaciones con un formulario de informe, tablas de presentación de resumen de estudios de la investigación, que proporcionan los datos iniciales para la confiabilidad y validez, para diversas versiones del RTI. Dada la experiencia y datos limitados de la investigación se cree que las dos áreas que fueron agregadas al RTI original (las escalas de preparación de comunicación y del trabajo) son esenciales en la comprensión del funcionamiento diario y del funcionamiento ocupacional para una variedad de poblaciones, para quienes este instrumento quizá sea  apropiado.

Este manual fue preparado para proveer a los médicos e investigadores, protocolos claros para la administración y anotación, para poder utilizar la valoración en forma constante por los médicos e investigadores. El RTI debe ser utilizado por personal profesional de terapia ocupacional. Para administrar esta valoración se requiere del conocimiento del Modelo de Discapacidad Cognitiva, además de cómo entrevistar, analizar, y observar las habilidades de la actividad.

El Inventario de las tareas de rutina, se basa en:

(1) La observación del desempeño del paciente mientras realiza las actividades cotidianas.

(2) Un autoinforme que nos proporcionará el paciente, este instrumento es una entrevista estructurada.

(3) Un informe del cuidador principal en función de varias observaciones que debe realizar a lo largo de las actividades y que se estructuraran convenientemente por el terapeuta ocupacional. Esta prueba constara de cuatro secciones:

·        (a) Escala Física.

En la escala de actividades de la vida diaria se incluye: preparación, vestido, baño, caminar y hacer ejercicio, alimentación, aseo o tocador, toma de la medicación y uso de equipo adaptado.

·        (b) Escala de la Comunidad.

En la segunda escala se evalúa la economía domestica, preparación y obtención de la alimentación, obtención del dinero, compras, lavado de la ropa, viajar, llamados por teléfono y cuidado de niños.

·        (c) Escala de Preparación de trabajo.

Esta escala comprende mantenimiento de los pasos y horarios de trabajo, seguimiento de las instrucciones, desempeño en tareas simples y en tareas complejas, ir o estar junto a los compañeros, seguir normas de seguridad y respuesta a las emergencias, planificación  del trabajo y otras supervisiones.

·        (d) Escala de comunicación.

 Por último, se incluye el significado de la comunicación, como escuchar o comprender, conversar o expresarse, leer y comprender, escritura y expresión.

 

Las cuatro áreas del Inventario de las tareas de rutina pueden ser determinadas calculando un puntaje a grandes rasgos por cada área. Estos puntajes corresponden a los niveles de cognición funcional.

Los rangos de puntaje posibles son los siguientes:

Escala física - ADL 1-5

Escala de la comunidad -IADL 2-6

Escala de la comunicación 1-6

Escala de preparación en el trabajo 3-6.

El autoinforme describe la opinión restricta del individuo en la valoración sobre los comportamientos en las tareas rutinarias. El informe de cuidador describe la misma información pero en perspectiva del cuidador. El informe del Terapeuta describe lo que ha observado sobre el individuo y en como este realiza por lo menos, cuatro de las tareas dentro de cada área informada.

 

Procedimiento para la utilización del Inventario de las tareas de rutina

Autoinforme del RTI e informe de cuidador.

El autoinforme del RTI y el informe del cuidador, se administran como una prueba durante la entrevista con el paciente al que se le está proporcionando el informe. Si el individuo puede leer, se le proporcionaran una copia de los criterios del RTI que se anotaran y se le pedirá que indique qué artículos describen mejor las conductas que el individuo cree que exhibir. El terapeuta explicará que artículos son necesarios y animará al paciente o al cuidador para que proporcione una descripción detallada de los comportamientos. El terapeuta entonces marcará los artículos que combinaran con el informe del paciente o de los cuidadores. Si el paciente o los cuidadores no pueden leer los artículos, se les deberán leer.

Informe del terapeuta

Antes de anotar, el terapeuta necesita observar al paciente, en por lo menos cuatro tareas a realizar en cada área. El terapeuta debe informar qué tareas fueron observadas y la duración de las observaciones en el formulario de informe. El terapeuta puede registrar solamente los comportamientos que ha observado directamente en el o ella. El puntaje del RTI esta basado en la familiaridad con un paciente determinado y la observación hecha durante varios días en diversos contextos. No se basa en el funcionamiento estructurado de una sola tarea y por lo tanto se refiere al desempeño de las tareas rutinarias.

Podría ser además un equipo de terapeutas que observen al paciente en diversas tareas y colaboren anotando en el RTI. En este caso es importante que los terapeutas establezcan un acuerdo entre si para anotar el RTI. Completándolo luego con un informe del terapeuta. Sin embargo, cada área se anota por separado y se puede informar por separado.

Puntaje

Los puntajes para las tres versiones del RTI se determinan con un proceso que sea sobre todo descriptivo en su naturaleza. Los puntajes que se anotarán serán determinados identificando un patrón de comportamientos para cada tarea del RTI. El terapeuta combinará los datos recopilados con los criterios de puntaje, en el transcurso que administra la evaluación. Los terapeutas luego anotarán el nivel más alto donde se observe un patrón claro del desempeño. Si las conductas que se han registrado en una tarea específica (es decir el vestido, cuidado de niño) aparentan atravesar dos niveles de funcionamiento, puede ser registrada una cuenta intermedia tal como 3.5 o 4.5. Si se anotan en por lo menos, cuatro tareas dentro de un área, se calculara un puntaje bajo para esa área.

El RTI puede ser completado por más de una persona (paciente, cuidador, terapeuta), en este caso, se debe registrar cada puntaje en la columna apropiada en la hoja de informe. El nivel de acuerdo o discrepancia puede ser utilizado además como una medida de autoconciencia del paciente.


BIBLIOGRAFÍA

 

1.- Grieve, June. (1995). Neuropsicología para terapeutas ocupacionales, Evaluación de la percepción y de la cognición. Editorial Médica Panamericana, Buenos, Aires.

2.- Miranda C. (1996). La ocupación en la vejez. Una Visión Gerontológica desde Terapia Ocupacional. Editorial Relieve. Mar del Plata- Argentina

3. - Tulvin. E. (1988). Elements of episodic memory (Oxford University Press. N.Y. EEUU)

4. - Levy, L.L. (1998). Cognitive Changes in Later Life: Rehabilitative Implications. In N, Katz (Ed.) Cognition and Occupation in Rehabilitation: Cognitive Models for Intervention in Occupational Therapy. The American Occupational Therapy Assoc., Inc.

5. - Katz, N., & Heimann, N. (1990). Review of research conducted in Israel on cognitive disability instrumentation. Occupation Therapy in Mental Health, 10(4), 1-15.

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